Cartas de amor
Cartas de amor SEÑORA:
Te[38] veo sólo a medias porque te quiero demasiado; ¡y piensas verme demasiado porque no me quieres más que a medias! Ven a mi casa en seguida si quieres convencer con mentiras a la aprensión que tengo de no volver a verte jamás. Hace ya un dÃa que no nos hemos visto: ¡un dÃa, buenos dioses! ¡Oh! No puedo creerlo y es preciso tomar la decisión de resolverme a morir.
¿Piensas, pues, haberme dejado en el corazón una imagen tan acabada para que repose sobre ella todo lo que me debes prometer de tu parte[39]? Es verdad que está allà y muy cierto también que está pintada con gran firmeza, pero no me atreverÃa a presentarla ante mis ojos porque imagino que antes serÃa necesario quitarla de mi corazón y no sé si podrÃa volver a colocarla de nuevo sin tu ayuda.
Ahora veo bien que no soy un Sol como a menudo me has llamado, pues las esferas no se ponen de acuerdo en la cuenta que hago de las horas, que cuento más de mil tras tu cruel ausencia de nuestra casa. Sin embargo, sólo miras el reloj para enterarte de la hora de la comida, sin preocuparte de si aquélla que deseas que llegue no será quizá mi última hora, ni si cuando vengas para presentarme bellas excusas me encontrarás vivo para escucharlas.
