Cartas de amor
Cartas de amor REPROCHE A UNA CRUEL
SEÑORITA
Os escribo con sangre bárbara a fin de que bañéis vuestros ojos en la fuente de mi vida. ¡Que no podáis vos beberla al mirarla! De vuestra crueldad obtendría más en una hora que lo que obtuve de vuestro afecto en diez años: sólo por ella vería unir mi alma a la vuestra.
Figuraos, pues, mis ideas pintadas con mi sangre, mas mi sangre tal y como humeaba en mis venas: impresionada aún por las ideas que había recibido del dolor. Sí, al escribiros oía destilar mi corazón por mi pluma[48], porque a falta de las lágrimas que mis infortunios han agotado, no he encontrado en mi casa más que a este esclavo que hubiera podido manteneros.
