Excalibur
Excalibur Y Derfel, por primera vez, empieza a creer que puede ser verdad. Porque lo ha visto. Porque lo ha sentido. Y porque sabe que el caos ya no puede detenerse. Solo puede consumarse.
Las primeras nieves caen sobre Britania cuando la guerra se convierte en una certeza. Cerdic, el rey sajón, regresa con más fuerza, decidido a quebrar las defensas de los britanos. Arthur, endurecido por la traición y la pérdida, se convierte en un martillo. Sus decisiones ya no admiten debate. La clemencia ha muerto. Solo queda la estrategia.
—Se acabaron los perdones —declara—. Quien se interponga, caerá.
Las aldeas tiemblan. Los viejos aliados se vuelven enemigos. Derfel, fiel hasta el hueso, conduce tropas a través de rÃos congelados y bosques infestados de saqueadores. Los ejércitos britanos no marchan por gloria, sino por desesperación. Cada victoria es un sacrificio. Cada paso, una batalla por la supervivencia.
Mientras el mundo se desangra, Mordred vive en el lujo de Lindinis. Arthur se niega a ejecutarlo, prisionero de su palabra. Pero todos saben que Mordred conspira. Tiene aliados entre los nobles, seguidores entre los cristianos y, lo más peligroso: el aura del rey legÃtimo.
