La fábula de las abejas
La fábula de las abejas La caridad es la virtud que nos impulsa a transferir parte de ese sincero amor que nos profesamos, puro y sin mezcla, a otros seres a los que no nos unen lazos de amistad o parentesco, simples desconocidos hacia quienes no tenemos ninguna obligación y de los que nada esperamos. Si atenuamos de algún modo el rigor de esta definición, parte de su virtud desaparece. Lo que hacemos por nuestros amigos y parientes lo hacemos, en parte, por nosotros mismos. Cuando un hombre se sacrifica en beneficio de sus sobrinos y dice: «Hago esto por caridad, pues son los hijos de mi hermano», uno se siente defraudado; porque si está en condiciones favorables, su acción es natural, y en cierto modo lo hace por su propio respeto: si aprecia la estimación del mundo y cuida de su honor y reputación, está obligado a demostrar más interés por sus parientes que por los extraños, pues, si no, se expondría a perder su buena fama.