El toque final
El toque final —No necesita decir más —dijo Tyco, con una comprensión inesperada—. A veces confiamos en las personas equivocadas, pero eso no define quiénes somos.
Ella lo miró, sintiendo por primera vez en semanas que alguien la veía realmente, más allá de la apariencia.
Esa noche, mientras la lluvia seguía cayendo sobre Ámsterdam, Charity sintió que las primeras grietas en su aislamiento empezaban a sanar.
Charity despertó al amanecer con una sensación que no recordaba haber sentido en mucho tiempo: calma. El café con Tyco la noche anterior había sido breve, pero había dejado una impresión duradera. Había algo en su voz y en su manera de escucharla que había desafiado la tristeza que la seguía como una sombra. Sin embargo, el día no le daría tiempo para pensar demasiado. El hospital estaba al límite de su capacidad, y las demandas parecían no tener fin.
En la sala de cirugía femenina, Charity trabajaba con precisión impecable, asistiendo a los doctores y cuidando a los pacientes, pero no podía ignorar las miradas que a veces sentía sobre ella. Tyco, siempre presente y observador, la había notado.
—Charity —dijo en un momento, acercándose después de una cirugía complicada—. ¿Siempre trabajas con esta intensidad o hay algo que intentas olvidar?
