El Clan de los Parricidas y otras historias macabras
El Clan de los Parricidas y otras historias macabras —Para coger ese tren —dijo el coronel Levering, sentado en el hotel Waldorf-Astoria— tendrá que pasar casi toda la noche en Atlanta. Es una ciudad bonita, pero le aconsejo que no se aloje en el Breathitt House, uno de los hoteles más importantes. Es un viejo edificio de madera que tiene una urgente necesidad de reparación. Hay grietas en las paredes por las que cabe un gato. Las habitaciones no tienen cerrojos en las puertas, ni más muebles que una simple silla y un somier sin ropa de cama, y sólo un colchón. Ni siquiera puedes estar seguro de disfrutar de estas escasas comodidades en exclusiva. Amigo, es un hotel de lo más abominable.
»La noche que pasé allà fue muy incómoda. Llegué tarde y fui conducido a una habitación del piso bajo por un portero de noche lleno de disculpas que, con gran consideración, me dejó la vela de sebo que llevaba. Dos dÃas y una noche de duro viaje por ferrocarril me habÃan agotado y todavÃa no me habÃa recuperado totalmente de una herida de bala en la cabeza recibida en un altercado. En vez de buscar un alojamiento mejor, me eché en el colchón sin quitarme la ropa y me dormÃ.
