El Clan de los Parricidas y otras historias macabras
El Clan de los Parricidas y otras historias macabras Orrin Brower, de Kentucky, huyó de la justicia tras haber asesinado a su cuñado. Una noche, después de golpear al carcelero con una barra de hierro y robarle las llaves, abrió la puerta y se escapó de la cárcel del condado, donde le habían encerrado en espera de juicio. Como el carcelero no llevaba armas, no pudo conseguir nada con lo que defender su recobrada libertad. Una vez fuera de la ciudad, cometió la locura de internarse en el bosque. Esto ocurrió hace muchos años, cuando la región era más frondosa que en la actualidad.
La noche era cerrada, sin luna ni estrellas, y como no vivía por allí ni conocía la zona, no tardó mucho en perderse. No sabía si se alejaba o se acercaba a la ciudad —algo fundamental en su situación—. En cualquier caso, era consciente de que una partida de ciudadanos con una jauría de perros estaría pronto tras su pista y que sus posibilidades de escapar eran mínimas. Pero aun así no tenía la intención de colaborar en su propia captura: una hora más de libertad merecía la pena.
