DOCTRINA SECRETA TOMO 2
DOCTRINA SECRETA TOMO 2 El simbolismo de las Deidades lunares y solares está mezclado de un modo tan laberíntico, que es casi imposible separar unos de otros signos, tales como el Huevo, el Loto y los Animales «Sagrados». El Ibis, por ejemplo, era muy venerado en Egipto. Estaba consagrado a Isis, que a menudo es representada con la cabeza de este pájaro, y también estaba consagrado a Mercurio o Thoth, que se dice tomó su forma cuando escapó de Tifón. Había dos clases de Ibis en Egipto —dice Herodoto[119]—; uno enteramente negro, y el otro negro y blanco. Del primero se decía que luchaba con las serpientes aladas, que venían de la Arabia en la primavera e infestaban el país, y las exterminaba; el otro estaba consagrado a la Luna, porque este planeta es blanco y brillante en su lado externo, y obscuro y negro en el lado que jamás muestra a la Tierra. Además, el Ibis mata las serpientes de tierra, y hace un terrible destrozo en los Huevos de los cocodrilos, salvando así a Egipto de tener el Nilo más que infestado por esos horribles saurios. Se dice que este pájaro ejecuta esto a la luz de la Luna, siendo así ayudado por Isis, cuyo símbolo sideral es la Luna. Pero la verdad esotérica más correcta que yace bajos estos mitos populares, es que Hermes, como lo demuestra Abenephius[120], cuidaba de los egipcios bajo la forma de aquel pájaro, y les enseñaba las artes y ciencias ocultas. Esto quiere decir sencillamente que el ibis religioso tenía, y tiene, propiedades «mágicas» en común con muchas otras aves, sobre todo el albatros y el cisne blanco simbólico, el Cisne de la Eternidad o Tiempo, el Kâlahansa.