DOCTRINA SECRETA TOMO 2
DOCTRINA SECRETA TOMO 2 Ciertamente, Neïth, Isis, Diana, etc., sea el que quiera el nombre por el que fuese designada, era «una Diosa demiurga, visible e invisible a la vez, que tenía su lugar en el Cielo, y que ayudaba en la generación de las especies» —la Luna, en una palabra—. Sus aspectos y poderes ocultos son innumerables, y, en uno de ellos, la Luna era para los egipcios Hathor, otro aspecto de Isis[192]; y a ambas Diosas se las representa amamantando a Horus. Véase en el Salón Egipcio del Museo Británico a Hathor adorada por el Faraón Thotmes, que está de pie entre ella y el Señor de los Cielos. El monolito fue traído de Karnac. La misma Diosa tiene la leyenda siguiente, inscrita en su trono: «La Divina Madre y Señora, o Reina del Cielo»; y también la «Estrella de la Mañana» y la «Luz del Mar» —Stella Matutina y Lux Maris. Todas las Diosas Lunares tenían un aspecto doble: uno divino, el otro infernal. Todas eran las Vírgenes Madres de un Hijo nacido de modo inmaculado, el Sol. Raoul Rochette muestra a la Diosa Luna de los atenienses, Palas, o Cibeles, Minerva, o también Diana, invocada en sus fiestas como
, «la Madre única de Dios», teniendo a su hijo-niño en su regazo, sentada sobre un león y rodeada de doce personajes; en quienes los ocultistas reconocen a los doce grandes Dioses, y el piadoso orientalista cristiano a los Apóstoles, o más bien a la profecía griega pagana de los mismos.