DOCTRINA SECRETA TOMO 2
DOCTRINA SECRETA TOMO 2 Si el espacio de que disponemos nos lo permitiera, podríamos mostrar la inconcebible frialdad e indiferencia que han tenido algunos partidarios de la Iglesia Católica Romana al ser puestos frente a frente de las revelaciones del pasado. A la observación de Maury de que «la Virgen tomó posesión de todos los Santuarios de Ceres y Venus, y de que los ritos paganos, proclamados y practicados en honor de aquellas Diosas, fueron en gran parte transferidos a la Madre de Cristo[194]», el abogado de Roma contesta que tal es el caso, y que era justo y natural que así fuese.
Como el dogma, la liturgia y los ritos profesados por la Iglesia Apostólica Romana en 1862 se encuentran grabados en monumentos, inscritos en papiros y rollos apenas posteriores al Diluvio, es imposible negar la existencia de un primero y prehistórico Cataclismo [Romano], del cual es el nuestro una continuación fiel… [Pero mientras el primero era el colmo, el «summum de la desvergüenza de los demonios y de la nigromancia goética»… el segundo es divino]. Si en nuestra Revelación [cristiana] (el Apocalipsis), María, revestida con el Sol, y teniendo a la Luna bajo sus pies, no tiene ya nada de común con la humilde servidora [servante] del Nazareno [sic], es porque se ha convertido ahora en el mayor de los poderes teológicos y cosmológicos de nuestro Universo[195].