DOCTRINA SECRETA TOMO 2
DOCTRINA SECRETA TOMO 2 Así, Pulastya, un «Hijo de Dios», de la primera progenie, es representado como el progenitor de los Demonios, los Râkshasas, los tentadores y devoradores de los hombres. Pishâchâ, un demonio hembra, es hijo de Daksha, también «Hijo de Dios», y un Dios, madre de todos los Pischâchas[218]. Los Demonios, llamados así en los Purânas, son unos Diablos extraordinarios cuando se los juzga desde el punto de vista europeo y ortodoxo; pues a todos ellos, los Dânavas, los Daityas, los Pishâchas y los Râkshasas, se los presenta como en extremo piadosos, siguiendo los preceptos de los Vedas, y algunos siendo hasta grandes Yoguis. Pero se oponen al clero y al ritualismo, a los sacrificios y a las formas, lo mismo que lo hacen hasta el presente los Yoguis principales en la India, sin que por ello sean menos respetados aun cuando les es permitido no seguir ninguna casta ni ritual; y de aquí que todos aquellos Gigantes y Titanes puránicos sean llamados Diablos. Los misioneros siempre alertas para demostrar, si pueden, que las tradiciones indas no son más que un reflejo de la Biblia judía, han compuesto toda una novela sobre la pretendida identidad de Pulastya con Caín, y de los Râkshasas con los Cainitas, los «Malditos», la Causa del Diluvio «Noético» (véase la obra del Abate Gorresio, quien «etimologiza» el nombre de Pulastya como significando el «rechazado», de donde Caín, si os parece bien). Pulastya mora en Kedara —dice—, lo que significa «sitio ahondado», una «mina»; ¡y a Caín se le muestra, en la tradición y en la Biblia, como el primer trabajador en metales y, por tanto, un minero!