DOCTRINA SECRETA TOMO 2
DOCTRINA SECRETA TOMO 2 Pero ¿qué dicen a todo esto los hombres de verdadera ciencia? Por los «hombres de verdadera ciencia» entendemos a aquellos que se toman demasiado interés por la verdad y muy poco por la vanidad personal para dogmatizar acerca de algo, como hace la mayoría. Existen varios entre ellos —mas quizás que no se atreven a publicar abiertamente sus secretas conclusiones por temor al grito: «¡Apedreadlo hasta que muera!»— cuyas intuiciones les han hecho cruzar el abismo que existe entre el aspecto terrestre de la Materia y la para nosotros, en nuestro plano de ilusión, Substancia subjetiva, esto es, trascendentalmente objetiva, y esto les ha conducido a proclamar la existencia de la última. Preciso es tener presente que la Materia es, para el ocultista, aquella totalidad de existencia en el Kosmos que entra en alguno de los planos de percepción posible. De sobra sabemos que las teorías ortodoxas acerca del sonido, del calor y de la luz están en contra de las doctrinas ocultas. Mas no basta que los hombres de ciencia, o sus defensores, digan que no niegan poder dinámico a la luz y al calor, y presenten como prueba el hecho de que el radiómetro de Mr. Crookes no ha modificado las opiniones. Si quieren profundizar la naturaleza última de esas Fuerzas, tienen que admitir primeramente su naturaleza substancial, por suprasensible que esa naturaleza pueda ser. Tampoco niegan los ocultistas la exactitud de la teoría de las vibraciones[429]. Solo que limitan sus funciones a nuestra Tierra, declarando su nulidad en otros planos que los nuestros; pues los Maestros en las ciencias ocultas perciben las Causas que producen vibraciones etéreas. Si fuesen solo ficciones de los alquimistas o sueños de los místicos, entonces hombres como Paracelso, Filaletes, Van Helmont y tantos otros, tendrían que ser considerados peor que visionarios; ellos serían impostores y mixtificadores deliberados.