DOCTRINA SECRETA TOMO 2
DOCTRINA SECRETA TOMO 2 Esta distribución de la materia sólida ponderable a través del éter se extiende, según la teoría de que tratamos, a todo cuanto existe actualmente. El éter lo penetra todo. El cuerpo humano mismo está cargado de éter [mejor dicho, de Luz Astral]; él mantiene unidas sus diminutas partículas; la planta se encuentra en la misma condición, y lo mismo sucede con la tierra más dura, la roca, el diamante, el cristal, los metales. Pero existen diferencias en las capacidades de las distintas clases de materia ponderable para recibir la energía solar, y de esto dependen las diversas condiciones cambiantes de la materia; la condición sólida, la líquida, la gaseosa. Los cuerpos sólidos han atraído más calórico que los cuerpos fluídicos, y de aquí su firme cohesión; cuando se echa una cantidad de cinc fundido sobre una plancha de cinc sólido, el primero adquiere la dureza del segundo, porque tiene lugar una afluencia de calórico del líquido al sólido, y, al igualarse, las partículas anteriormente sueltas o líquidas se juntan más estrechamente… El mismo Metcalfe, deteniéndose en los fenómenos arriba citados, y atribuyéndolos a la unidad del principio de acción, que ya se ha explicado, resume su argumento muy claramente en un comentario sobre las densidades de varios cuerpos. «La dureza y la blandura» —dice—, «lo sólido y lo líquido, no son condiciones esenciales de los cuerpos, sino que dependen de las proporciones relativas de la materia etérea y ponderable de que están compuestos. El gas más elástico puede reducirse a líquido por la extracción de calórico, y luego convertirse en un sólido firme, cuyas partículas se adherirán unas a otras con una fuerza proporcionada a su aumentada afinidad por el calórico. Por otra parte, añadiendo una cantidad suficiente del mismo principio a los metales más densos, disminuye la atracción de éstos hacia aquél, al dilatarse en el estado gaseoso, y queda destruida su cohesión».