DOCTRINA SECRETA TOMO 2
DOCTRINA SECRETA TOMO 2 Debe de haber en los objetos propiedades esenciales positivas que guarden con los nervios de las sensaciones animales una relación constitutiva; pues de otro modo no habría percepción. No podría hacerse impresión de ninguna especie en el cerebro, en los nervios o en la mente; no podría producirse estímulo alguno para la acción, a menos que exista una comunicación efectiva y directa de una fuerza substancial. [«Substancial», por supuesto, en la apariencia, en el sentido que se da a la palabra en este universo de Ilusión y de Mâyâ; pero no en realidad]. Esa fuerza puede ser la Entidad inmaterial más refinada y sublime [¿?]. Sin embargo, tiene que existir; pues ningún sentido, elemento o facultad del ser humano puede sentir una percepción o ser estimulado a obrar sin que alguna fuerza substancial se ponga en contacto con él. Ésta es la ley fundamental que compenetra todo el mundo orgánico y mental. En el sentido verdaderamente filosófico no existe acción independiente; pues toda fuerza o substancia es correlativa de alguna otra fuerza o substancia. Ciertamente podemos con razón afirmar que ninguna substancia posee propiedad alguna odorífera ni que se refiera al gusto que le sea inherente, sino que el olor y el gusto son solo fenómenos sensibles causados por vibraciones; y por tanto, meras ilusiones de percepciones animales.