DOCTRINA SECRETA TOMO 2
DOCTRINA SECRETA TOMO 2 La Teología es puesta a prueba y ridiculizada por creer en la unión de tres personas en un Dios superior —un Dios como substancia, tres personas como individualidad—; y de nosotros se ríen por nuestra creencia en doctrinas no probadas e improbables, en Ángeles y Demonios, Dioses y Espíritus. Y, en efecto, lo que hizo que los hombres de ciencia triunfasen de la teología en el gran «Conflicto entre la Religión y la Ciencia» fue precisamente el argumento de que ni la identidad de esa substancia, ni la triple personalidad proclamada —después de haber sido concebida, inventada y elaborada en las profundidades de la ciencia teológica— podía probarse que existiesen por ningún método científico inductivo de razonamiento, y mucho menos por la evidencia de nuestros sentidos. La Religión tiene que perecer, se dice, porque enseña «misterios». «El misterio es la negación del sentido común», y la Ciencia lo rechaza. Según Mr. Tyndall, la metafísica es una «ficción» lo mismo que la poesía. El hombre de ciencia «no se fía de nada», rechaza todo «lo que no se prueba», mientras que el teólogo acepta «todo en la fe ciega». El teósofo y el ocultista, que de nada se fían, ni siquiera de la Ciencia exacta; el espiritista que niega los dogmas, pero que cree en espíritus y en influencias invisibles, pero potentes, todos participan en el mismo desprecio. Está bien, pues; y ahora lo que tenemos que hacer es examinar por última vez si la Ciencia exacta no obra precisamente del mismo modo que lo hacen la Teosofía, el Espiritismo y la Teología.