La cueva de los ecos y otros cuentos ocultistas y macabros
La cueva de los ecos y otros cuentos ocultistas y macabros DESGRACIAS A GRANEL
Mis socios de Hamburgo apenas pudieron reconocerme, ¡tan enfermo y cambiado estaba! Al punto partà para Núremberg.
Media hora después de mi llegada a la ciudad de Núremberg, toda duda relativa a la verdad de mi visión en Kioto habÃa desaparecido. La realidad era, si cabe, peor que aquélla, en adelante estaba fatalmente condenado a la vida más infeliz. Seguro podÃa estar de que, en efecto, habÃa visto uno por uno todos los detalles de la tragedia desgarradora: mi cuñado destrozado por los engranajes de la máquina; mi hermana, loca y próxima a morir, y mi sobrina, la flor más acabada de la naturaleza, deshonrada y en un antro de infamia; los niños pequeños muertos en un asilo por una enfermedad contagiosa, y el único sobrino que sobrevivÃa, ausente, de ignorado paradero. Todo un hogar feliz, aniquilado, quedando yo tan sólo como triste testigo de ello en este miserable mundo de desolación, deshonra y muerte. La brutalidad del choque, el peso horrendo del enorme desastre, me hizo caer desvanecido, pero no sin antes oÃr estas crueles palabras del burgomaestre:
