La cueva de los ecos y otros cuentos ocultistas y macabros
La cueva de los ecos y otros cuentos ocultistas y macabros Hasta aquellos dÃas de nuestro cuento Franz Stenio no habÃa oÃdo hablar de Paganini. En tales tiempos, precursores del vapor y de la electricidad, la prensa casi no existÃa, y era más corto el vuelo de la fama.
El muchacho, devorado por la envidia, juró competir con el mago genovés, y hasta superarle si podÃa. ¡SÃ, o alcanzarÃa ser el atrevido joven, el más famoso de todos los violinistas de su época, o harÃa añicos su indócil instrumento! El viejo Klaus aplaudió con toda su alma tan heroica determinación.
Frotándose las manos con muestras del más loco contento, Samuel Klaus saltaba alegre sobre su pata coja como un estropeado sátiro, adulando y halagando a su discÃpulo predilecto, como si cumpliese el deber sagrado de consagrar a un héroe.
