La cueva de los ecos y otros cuentos ocultistas y macabros
La cueva de los ecos y otros cuentos ocultistas y macabros Blavatsky, en «La caverna de Plutón», proyecta a nuestras espaldas la sombra de esos dedos para que se alarguen sobre la pared, delante de nuestros ojos. ¿Pertenecen a la marioneta de la imaginación creadora? ¿A un mundo real del que nosotros sólo percibimos siluetas? Los dedos se convierten en manos; las manos, en brazos. Y nosotros no tenemos la posibilidad de volver la cabeza.
Ernesto PÉREZ ZÚÑIGA 2001