Martín Rivas
Martín Rivas Este ligero movimiento persuadió a Martín de que se había equivocado al interpretar la mirada de la niña. Con esta persuasión habría querido hallarse a mil leguas de aquel lugar, y maldecía su torpeza, dejando conocer en el semblante la desesperación que le agitaba.
Por fin, cuando Leonor se creyó segura de sí misma, volvió la vista hacia Rivas, poniendo término al eterno instante en que el joven juraba huir para siempre de aquella casa.