Martín Rivas
Martín Rivas 25
Nuestra narración debe en este punto retroceder hasta el día siguiente de la fiesta celebrada en casa de doña Bernarda, para explicar las palabras que mediaron entre ésta, Adelaida y Amador, después de la visita en que Agustín Encina había obtenido la cita.
El secreto que Rafael había revelado a Martín sobre sus amores con Adelaida Molina era también conocido por Edelmira y Amador, a quienes esta niña lo había confiado para ocultar a su madre el fruto de su extravío. Amador había servido de auxiliar a su hermana en este designio y facilitádola los medios de ausentarse de casa de doña Bernarda durante un mes, al cabo del cual Adelaida regresó de un paseo a Renca, en donde dejaba a su hijo con una hermana de doña Bernarda.
Edelmira, por su parte, se había limitado a llorar sobre la falta de su hermana.
Inútil nos parece referir circunstanciadamente los medios de que se valió Amador para evitar las sospechas sobre tan delicado asunto. El resultado fue que Adelaida regresó al hogar de la familia sin que la más ligera mancha empañase a los ojos del mundo el lustre de su reputación.
