Martín Rivas
Martín Rivas Adelaida había hecho de su rencor el pensamiento de todos sus instantes, de modo que en su criterio no existía ya diferencia entre las personas que se presentasen para saciarlo, con tal que perteneciesen a la aristocracia de nuestra sociedad. Por esto no había tenido un solo momento de compasión por las aflicciones de Agustín, el que, después de entrar en su cuarto, se arrojó sobre la cama dando rienda suelta a su desesperación.