Martín Rivas
Martín Rivas Mucho agradaba a Agustín la asiduidad de las visitas de Rivas a casa de doña Bernarda. Temiendo exasperar a la familia con su ausencia, no se atrevía a faltar una sola noche, y creía que acompañado por un amigo era menos notable a sus propios ojos y a los de Adelaida la ridícula y falsa posición en que se hallaba colocado.
Entretanto Amador había principiado ya a recoger los frutos de su intriga, cobrando a su supuesto cuñado algunas deudas de juego que éste, por asegurar su silencio, se había apresurado a pagarle, diciendo a su padre, al tiempo de pedirle el dinero, que era para pagar algunas cuentas de sastre.