Martín Rivas
Martín Rivas El corazón de una madre es el santuario más puro en que pueda usted conservar su reliquia hasta poderla presentar a los ojos de todos. Tenga usted, pues, confianza en ella, y no marchite con lágrimas una pasión que debe formar el orgullo de las almas nobles como la de usted, por no vencer una timidez que, después de atacada, mirará usted como una quimera.
»Me pide usted que la dispense. ¿De qué? Yo solicito su confianza, la exijo en nombre de nuestra amistad. ¡Ojalá que el ser depositario de sus secretos me dé
algún título para servirla como lo deseo, para contribuir a su felicidad como ardientemente lo anhelo!
»Disponga siempre de su amigo afectísimo,
»MARTÍN RIVAS».