Martín Rivas
Martín Rivas 48
Sin considerarse enteramente feliz durante aquel tiempo, Rivas había engañado su impaciencia y alentado a veces su energía con su decidida contracción al estudio y a los trabajos de escritorio de don Dámaso. Con gran placer anunció a su familia a principios de diciembre el feliz resultado de sus exámenes, que le dejaban libre hasta el año siguiente, anunciando a su madre que por razones de economía le era forzoso renunciar al viaje que durante las vacaciones podría emprender para ir a verla.
Pero, además de esta causa, su amor era lo más poderoso que le fijaba en Santiago, pues le parecía que la ausencia le haría perder hasta la posibilidad de ser amado, que Leonor le dejaba entrever de cuando en cuando.
