Martín Rivas

Martín Rivas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

»Fui al día siguiente de mi llegada a ésta, día domingo, a la Alameda; yo daba el brazo a Leonor, lo cual bastará para que fácilmente te figures el orgullo de que me sentía dominado. A poco andar divisamos una pareja que caminaba en dirección opuesta a la que llevábamos; pronto reconocí a Ricardo Castaños, que con aire triunfal daba el brazo a Edelmira. Nos acercamos a ellos y hablamos largo rato. Después de la conversación, me pregunté si era feliz esa pobre niña, nacida en una esfera social inferior a los sentimientos que abrigaba antes en su pecho, y no he acertado a darme una respuesta satisfactoria, pues la tranquilidad y aun alegría que noté en sus palabras las desmentía la melancólica expresión de sus ojos. Acaso, me digo ahora, Edelmira ha consagrado su vida a la felicidad del hombre a quien su noble corazón la ha unido; y para quien, como yo, conoce la nobleza de su alma, ésta es la contestación que tiene más probabilidades de verdadera.

»Para informarte de una vez de todo lo relativo a esta familia, te diré que he sabido por Agustín que la hermana de Edelmira, Adelaida, se ha casado con un alemán, dependiente de una carrocería; que Amador anda ahora oculto y perseguido por sus acreedores, que han resuelto alojarlo en la cárcel, y que doña Bernarda vive al lado de Edelmira y cultiva con más ardor que nunca su pasión a los naipes y a la mistela.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker