El Decamerón
El Decamerón Estos y otros muchos apacibles razonamientos pasaron entre Natán y MitrÃdates, y cuando a Natán le plugo volvieron al palacio. Y allà Natán, durante varios dÃas, agasajó sumamente a MitrÃdates y con todo su ingenio y saber lo aconsejó en sus grandes propósitos. Y queriendo MitrÃdates volver a su casa con sus compañeros, ya cerciorado de que Natán le habÃa hecho conocer que nunca podÃa ganarle en liberalidad, fuese con su licencia.