El Decamerón
El Decamerón ¿QUIÉN podrÃa contar enteramente los razonamientos que hubo entre las mujeres sobre si tuvieron mayor liberalidad Gilberto o micer Ansaldo, o el nigromante, en el caso de doña Dianora? Muy largo serÃa. Pero luego de que el rey hubo permitido un rato de discusión, miró a Fiammetta y dispuso que siguiese las narraciones. Ella, sin tardanza, comenzó:
—Espléndidas amigas: siempre he sido de opinión que en un grupo como el nuestro se debe razonar con extensión suficiente para que las cosas expuestas no conduzcan, por demasiada sutileza de su intención, a discusiones. Porque ello mucho más conviene en las escuelas y entre estudiantes que entre nosotras, que bastante tenemos con la rueca y el huso. Y aunque yo tenÃa en el magÃn alguna cosa un tanto dudosa, viendo que ya por las dichas andáis en disputa, dejaré eso y diré otro cuento que no se refiere a hombre de poca monta, sino a un valeroso rey que obró caballerosamente sin manchar en nada su honor.