El Decamerón
El Decamerón —Señora, gran cortesÃa harÃais haciendo conocer eso a todas, a fin de que por ignorancia no os fuese quitada la posesión de lo que apreciáis; y más pudiendo airaros como decÃs.
Y tras aquel cantar se entonaron otros. Y como era ya cerca de medianoche, todos, cuando al rey le plugo, se fueron a acostar. En cuanto el nuevo dÃa apareció, todos se levantaron y, habiendo ya el mayordomo enviado los equipajes a Florencia, allá, guiados por el discreto rey, los del grupo retornaron. Y los tres jóvenes dejaron a las siete mujeres en Santa MarÃa la Nueva, de donde partieron, y se despidieron de ellas y a sus otros placeres atendieron; y ellas, cuando tiempo les pareció, volvieron a sus casas.