El Decamerón
El Decamerón A lo que Teodaldo, en presencia de sus hermanos, respondió:
—Con otro me habéis confundido.
Los demás, al oÃrle hablar, corriéronse y pidiéronle perdón, diciendo:
—En verdad que os asemejáis, y más que ninguno que hayamos conocido, a un compañero nuestro que se llama Faziuolo de Pontriemoli, que vino acá hace obra de quince dÃas y del que nada más hemos podido saber. Cierto que nos extrañaba el vestido, porque él era, como nosotros, hombre de servicio.
Al oÃrles, el hermano mayor de Teodaldo se adelantó y preguntó cómo vestÃa aquel Faziuolo. Se lo dijeron y hallóse ser verdad lo que decÃan, por lo cual, y por otros indicios, vÃnose a saber que el muerto habÃa sido Faziuolo y no Teodaldo, con lo que las sospechas de los hermanos y de todos se desvanecieron. Y Teodaldo, riquÃsimo ya, perseveró en su amor y, sin nuevas conturbaciones con la mujer, y procediendo con discreción, largamente gozaron de su amor. Dios nos haga gozar del nuestro.