El Decamerón
El Decamerón CUANDO acabó la narración de Emilia, Neifile, por orden del rey, comenzó:
—Creo, preciadas amigas, que hay algunos que suponen que saben más que los otros, aunque saben menos, por lo que quieren oponer su criterio, no ya al consejo de los demás hombres, sino a las cosas naturales. De esta presunción han dimanado muchos males, sin que se haya visto nacer bien alguno. Y como entre las cosas naturales ninguna recibe menos consejo en contrario que el amor (que antes se extingue por sí mismo que por intervención ajena), he aquí que se me antoja contaros el caso de una mujer que quiso mostrarse más discreta de lo que era y procuró quitar del ánimo de su hijo un amor quizá por las estrellas puesto en él.