El Decamerón

El Decamerón

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Leonetto, que lo había oído todo, salió, pareciendo tan medroso como que medroso había estado de verdad, del lugar en que se había escondido. Y díjole el caballero:

—¿Qué pique tienes con micer Lambertuccio?

—Nada, señor; por lo que firmemente creo que no está en sus cabales y que me ha confundido con otro, porque cuando cerca de este palacio me vio en el camino, puso mano a la daga, y dijo: «¡Muerto eres, traidor!». No me paré a preguntarle por qué razón, sino que me di a la fuga y aquí vine, donde, gracias a esta dama, me he salvado.

Dijo entonces el caballero:

—Ea, no tengas miedo alguno, que yo te llevaré a tu casa sano y salvo, y procura luego averiguar qué tiene él contigo.

Y, después de cenar, hízole montar a caballo y le llevó a Florencia, donde le dejó en su casa. Y el mancebo, según indicaciones que recibió de la mujer, aquella misma noche habló a escondidas con micer Lambertuccio y con él se entendió de tal modo que, si bien no faltaron luego muchas palabras, nunca descubrió el caballero la burla que le hizo su mujer.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker