El Decamerón
El Decamerón A todas les pareció doña Beatriz singularmente maliciosa en la burla hecha a su marido, y todos concordaban en que mucho debió ser el miedo de Anichino cuando, teniéndole la mujer la mano sujeta, la oyó decir que había sido requerida de amor por él. Y cuando vio el rey que Filomena callaba, volvióse a Neifile y dijo:
—Hablad vos.
—Hermosas amigas: gran carga es para mí el haber de contentaros con un lindo cuento, considerando lo que os han contado los anteriores; pero, con la ayuda de Dios, espero salir con bien de esa carga.