La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 12.– “De donde se sigue que la fama no difiere fundamentalmente de los tres primeros atributos”.
“Ciertamente” —dije.
13. “Y un ser que de ningún otro necesita, que todo lo puede por sus propios medios, que se ve aureolado de la fama y merece absoluto y general respeto, ¿no habrá de poseer el gozo más cumplido?”
14.– “No es posible imaginar siquiera que el más pequeño pesar pueda hacer presa en un ser de tales cualidades; por lo tanto, es necesario confesar que disfruta de absoluta satisfacción y gozo, si las demás condiciones se cumplen”.
15.– “Por donde fácilmente se comprende, siguiendo el mismo razonamiento, que aun cuando la suficiencia, el poder, la fama, los honores y el respeto tengan nombres diferentes, substancialmente son una misma cosa
“Así es necesario afirmarlo”.
16.– “Queda con esto explicado cómo los hombres, llevados de la ignorancia o de la malicia dividen en partes a un ser de suyo indivisible; y por ello, al intentar conseguir sólo una parte de él, ni alcanzan ésta, que en sí no es nada, ni al ser integro porque no es lo que buscan”.
17.– “¿Cómo se entiende esto?” —pregunté.