La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía ”Tú sometes los elementos a las leyes de los números, a fin de que el frío obre de concierto con el calor y lo árido con lo húmedo; para que el fuego más sutil, no se disipe en el aire y la pesantez no arrastre las tierras al fondo de los mares.
”Tú pones en el centro del mundo39 el alma de esencia triple que. uniendo todas las cosas, a todas las mueve, y haces sentir su influjo a través de los miembros armoniosos del universo; y cuando después de haberse dividido termina el ciclo de sus movimientos, retorna sobre sí misma para recorrer el espíritu profundo y dar al cielo un movimiento semejante al suyo.
”Tú haces brotar igualmente las almas y las vidas de naturaleza inferior y las colocas, para elevarlas, en carros ligeros que las derramarán por el cielo y la tierra, para volver después a Ti, por la benigna ley que las guía, gracias a la llama que las hace refluir a su origen.
”Permite, ¡oh Padre!, a nuestro espíritu que se eleve hasta tu augusto trono para poder conocer la fuente del bien y hallar de nuevo la luz, al fijar en Ti la clara mirada del alma.