La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 36.– “Es claro, por lo demás, que todas estas cosas dicen relación con el bien; pues en efecto, si se busca la suficiencia, es porque se la tiene como un bien; por idéntica razón se apetece el poder, y lo mismo hay que decir de los honores, la fama y los placeres.
37.– “De donde resulta que la esencia y razón de todos los deseos es el bien; y lo que en sí no contiene la realidad, o al menos la imagen del bien, no puede ser apetecido.
38.– ”Por el contrario, bastará que una cosa tenga apariencia de verdadero bien, aunque no lo sea, para que la voluntad lo busque. Lo que demuestra que el bien es la cualidad considerada como esencia, fundamento y razón de todos los deseos.
39.– ”Y cuando hay una causa que induce a desear una cosa, lo que en realidad se apetece es semejante causa. Por ejemplo, si uno quiere ir a caballo porque eso es bueno para su salud, lo que busca no es precisamente el ejercicio, sino su propia salud.
40.– ”En consecuencia, puesto que todas las cosas se desean por el bien que proporcionan, no es la cosa sino el bien lo que constituye el objeto de todos los deseos humanos.
41.– ”Ahora bien, lo que impulsa todo deseo es, según