La ConsolaciĂłn de la filosofĂa
La ConsolaciĂłn de la filosofĂa 1.– “Soy del mismo sentir que PlatĂłn —dije—, porque Ă©sta es la segunda vez que me recuerdas lo que tenĂa olvidado, primero por el contacto de este cuerpo material, y despuĂ©s, a causa de la opresiĂłn de las desdichas que sobre mĂ vinieron”.
2.– La FilosofĂa me dijo entonces: “Si reflexionas sobre las precedentes conclusiones, no tardarás en recordar lo que hace tiempo ignorabas, segĂşn has dicho”.
3.– “¿Qué es ello?”
“ ¿Cuál es el timón que gobierna el mundo?”
“Recuerdo haber declarado mi ignorancia sobre el particular; y si bien advino ya lo que vas a decir, me gustarĂa me lo explicaras más claramente”.
4.– “Hace un momento considerabas cosa indudable el que este mundo sea gobernado por Dios”.
“Lo mismo pienso ahora, y siempre pensaré igual. Y te voy a exponer las razones en que me fundo.
5.– ”Nuestro mundo, formado de partes tan diferentes y aun contradictorias, no hubiera podido constituir un cuerpo único de no existir un ser único que ordenara elementos tan dispares.