La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 1.– “Tienes razón —dije—, mas ya que es tu oficio el revelar las causas de hechos inexplicables y descubrir a plena luz razones envueltas en tinieblas, manifiéstame sin reservas cuál es tu juicio, porque estoy verdaderamente desconcertado ante tal espectáculo”.
2.– Ella, sonriendo por unos instantes, añadió: “Me propones la cuestión quizá más fecunda, que difícilmente se podrá agotar.
3.– ”Tal es esta materia, que solventada una duda, surgen otras innumerables como cabezas de hidra; y el único medio de acallarlas es sujetarlas con la lumbre soberana del espíritu.
4.– ”Porque se ha de investigar sobre la simplicidad de la Providencia, sobre la sucesión encadenada del destino y casos fortuitos, acerca de la ciencia y predestinación divinas, del libre albedrío... cuestiones todas de suma importancia, como tú mismo puedes apreciar49.
5.– ”Mas como el estudio de todas ellas entra en el plan a que he querido someterte para tu curación, no dejaré de tratarlas siquiera someramente, porque el tiempo de que disponemos no permite otra cosa.
