La ConsolaciĂłn de la filosofĂa
La ConsolaciĂłn de la filosofĂa 1.– “Pues bien —dije——, ahora surge otra dificultad mayor
2.– “¿Cuál? Porque conjeturo ya lo que te inquieta”.
3.– “Me parece que hay absoluta oposiciĂłn y repugnancia entre la presciencia universal de Dios y la existencia del libre albedrĂo.
4.– ”Porque si Dios todo lo prevé sin que pueda equivocarse, necesariamente ha de verificarse lo que la Providencia ha previsto.
5.– ”Luego si desde toda la eternidad conoce no solamente los actos sino tambiĂ©n los propĂłsitos y la voluntad de los hombres, no existe el libre albedrĂo, puesto que no se verificarán más que los actos y propĂłsitos conocidos por la infalible presciencia de Dios.
6.– ”Si los acontecimientos pudieran seguir una ruta diferente de la prevista, la presciencia del futuro no serĂa firme, sino más bien una conjetura incierta; y parece cosa impĂa atribuir esto a la divinidad.
7.– ”Por otra parte me resulta del todo inaceptable la serie de razonamientos con que algunos pretenden soltar el nudo de la cuestión53.