La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 11.– “¿Y sabes tú cuál es el principio del que proceden todas las cosas?”. “Sí, es Dios —respondí—; ya lo sé, y te lo he dicho antes”.
12.– “¿Y cómo es posible que conociendo el principio de las cosas ignores su fin?”
13.– “Bien se ve aquí lo que son y lo que valen las pasiones, que, siendo capaces de conmover al hombre, no pueden totalmente arrancarlo de sí mismo para llevárselo en pos...
14.– ”Mas querría que me respondieras a esta otra pregunta: ¿Te acuerdas de que eres hombre?”.
“¿Y cómo no voy a acordarme?”.
15.– “¿Y podrías explicar lo que es el hombre?”.
“¿Y a eso se reduce tu pregunta, a ver si sé que es un ser racional y mortal? Lo sé muy bien y comprendo que yo no soy otra cosa”.
16.– “¿Y estás seguro de que no eres otra cosa”? “Seguro”.