La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía ”Pues aunque hagas estremecerse al país de los indos bajo el peso de tu ley, y se extiendan tus dominios hasta los confines de Tulé, no conseguirás verdadero poder si no logras desechar de ti la sombría zozobra, si no puedes acallar el clamor de la desgracia.
1.– ”¿Y la gloria? ¡Qué engañadora y vergonzosa es a veces! Con razón podía exclamar el trágico Eurípides: ¡oh gloria, gloria! ¡a cuántos y cuántos que no tenían mérito alguno has prodigado vida de grandezas!
2.– ”En efecto, son muchos los que deben su renombre a la falsa opinión del vulgo: ¿puede darse nada más vergonzoso? Porque cuando uno se ve alabado mereciendo en su conciencia el vituperio, forzoso es que sienta vergüenza de sí mismo.
3.– ”Y aun cuando las alabanza fueran justas, ¿significarían nada para un sabio que ha de medir su felicidad no por el aplauso del vulgo, sino por su propia rectitud?
4.– ”En el supuesto de que sea hermoso y halagador el que el nombre de uno sea conocido, será feo y detestable el permanecer oculto.
