El Héroe de las Eras
El Héroe de las Eras Los textos del Lord Legislador eran fragmentos dispersos, mentiras envueltas en verdades.
Pero ahí estaba la pista.
Los metales.
La respuesta había estado en su propia ciencia. En la feruquimia y la alomancia, en las líneas de poder que recorrían el mundo.
Si Ruina era destrucción… debía haber algo que lo equilibrara.
Algo que aún no habían visto.
—¿Qué dejaste atrás? —susurró, tocando las inscripciones desgastadas en la piedra.
El viento no le respondió.
Pero la ceniza pareció moverse a su alrededor, como si algo escuchara.
Elend se apoyó contra la pared de piedra, su respiración entrecortada. El clavo en su pecho seguía allí, pero no podía permitirse debilidad. No ahora. No cuando el mundo se derrumbaba a su alrededor.
Vin se giró hacia él. —Tenemos que movernos.
Elend asintió, pero en su interior sabía la verdad. No estaban ganando.
Ruina estaba jugando con ellos.
Las ciudades caían una tras otra.
