El Imperio Final
El Imperio Final Para Vin, sin embargo, el mundo de los nobles no era un campo de batalla, sino un laberinto de mentiras. Su nueva misión: infiltrarse en las fiestas de las Grandes Casas y recopilar información sobre sus finanzas y alianzas. Vestida con un elegante vestido que la hacía sentirse incómoda, Vin se encontraba de repente como parte de un mundo al que nunca había pertenecido.
—Recuerda, Vin —le dijo Kelsier mientras la escoltaba hacia su primera gala—, los nobles son depredadores. Siempre sonríen, pero nunca bajes la guardia. Si sientes peligro, usa el bronce. Si necesitas escapar, el peltre.
Vin asintió, pero sus dedos jugueteaban nerviosamente con la tela de su vestido.
Dentro, la opulencia de la alta sociedad era casi abrumadora. Vin observaba cómo los nobles danzaban y conversaban, sus palabras afiladas como dagas escondidas tras sonrisas educadas. Sin embargo, fue en este entorno que comenzó a descubrir su propia fuerza. Con los consejos de Kelsier y la alomancia, se deslizaba entre conversaciones, desentrañando secretos y manipulando emociones con una habilidad que la sorprendió incluso a ella misma.