Palabras radiantes
Palabras radiantes Shallan apretó los puños, mirando las escrituras que prometÃan tanto poder como destrucción. HabÃa pasado toda su vida huyendo de la verdad, pero ahora no podÃa ignorarla más.
—Quiero salvar a mi familia. Pero también quiero saber.
Jasnah asintió, y por primera vez, Shallan vio una chispa de aprobación en su mirada. —Entonces, prepárate para pagar el precio.
La tormenta en Roshar no era solo un fenómeno natural. Era un presagio, un recordatorio de que las fuerzas que controlaban el destino de ese mundo estaban despertando. Kaladin y Shallan, separados por vastas distancias, estaban en el filo de algo más grande que ellos mismos.
El relámpago iluminó la oscuridad, y por un breve instante, todo quedó claro.
La tormenta se disipaba, dejando un mundo bañado en la tenue luz de un amanecer que prometÃa más de lo que podÃa cumplir. Kaladin se encontraba de pie entre los escombros de la última batalla, su lanza apuntando al suelo mientras los hombres del Puente Cuatro se reunÃan a su alrededor. Por primera vez, los rostros no mostraban miedo ni desesperación; en su lugar, habÃa algo nuevo: esperanza.
