Steelheart
Steelheart —Hay bondad en las personas —dijo su padre, apuntando un arma rudimentaria hacia el pecho del Epic—. No todos son como tú.
El disparo fue un accidente, un reflejo nervioso más que un acto de valentÃa, pero fue suficiente. La bala rozó la mejilla de Steelheart, y por un instante, el imposible ocurrió: sangró. La expresión del Epic cambió. No era ira, no era sorpresa, sino algo más oscuro. Terror.
David lo recuerda todo: cómo Steelheart, con una furia contenida, desató un infierno que sepultó el banco y transformó la ciudad en una fortaleza metálica. Cómo su padre murió protegiéndolo, y cómo, en medio de la destrucción, vio algo que nadie más habÃa visto: Steelheart era vulnerable. PodÃa ser herido. PodÃa ser vencido.
—Nunca lo olvides, hijo —fue lo último que su padre le dijo antes de que todo terminara—. Siempre hay una forma.
Diez años después, David vive entre las sombras, oculto de los Epics que dominan Newcago. Ha dedicado cada minuto desde entonces a un único propósito: estudiar a los Epics. Conoce sus poderes, sus debilidades y sus crÃmenes. Pero más que nada, conoce a Steelheart. Tiene un cuaderno repleto de notas, teorÃas y detalles. En su interior arde un deseo de venganza tan intenso que lo consume.