Secretos de familia
Secretos de familia En ese instante, todo parece posible. Pero lo que ninguno de los dos sabe es que la verdad está más cerca de explotar que nunca. Y cuando lo haga, no habrá pastel que pueda endulzar el caos que desatará.
Jessica se ahoga en su propio secreto. Cada mirada de Chase, cada caricia, cada palabra amable, le aprieta el pecho con más fuerza. Él se entrega sin reservas. Ella… también, pero con un pie aún en la culpa. El apellido Graham sigue sin salir de su boca, como si al pronunciarlo invocara una maldición.
Chase, sin saber nada, se adentra en la relación como nunca antes. La lleva a reuniones familiares, la presenta como su pareja. Todos la adoran. Incluso su abuelo, Scott Westmoreland, el mismo hombre que hace años maldijo el nombre Graham, sonrÃe y conversa con ella sin sospechar quién es en realidad.
Y eso lo hace aún peor.
Jessica intenta varias veces contarle. Se sienta frente a él, abre los labios… y nada. Una y otra vez, el miedo la gana.
—¿Qué me estás ocultando? —le pregunta Chase una noche, notando su nerviosismo.
—Nada —miente ella, bajando la vista.
El silencio se convierte en rutina. La relación crece, pero entre los dos hay una grieta invisible, alimentada por la omisión.