Secretos de familia
Secretos de familia Jessica la toma con manos temblorosas. La lee. Las lágrimas le empañan los ojos. Él la observa en silencio, sabiendo que esta vez, las palabras deben venir de ella.
—No tenÃas por qué venir —susurra ella—. No después de todo lo que me dijiste.
—TenÃa que hacerlo. Porque te amo. Porque me equivoqué. Porque te juzgué por un apellido, y no por la mujer increÃble que eres.
Jessica lo mira largo rato. Luego, con voz queda:
—No puedo prometer que olvidaré lo que dijiste... pero tampoco puedo prometer que dejaré de amarte.
Chase sonrÃe. El perdón no es inmediato. No es simple. Pero es un comienzo. Uno real.
Y esta vez, no lo piensa dos veces antes de besarla.
El tiempo no borra las cicatrices, pero enseña a vivir con ellas.
Chase y Jessica vuelven a empezar. Lento. Cuidadoso. Con el sabor agridulce de todo lo vivido aún en los labios. No es una reconciliación de pelÃcula; es real, imperfecta. Jessica aún duda a veces. Chase aún carga con la vergüenza. Pero ambos han decidido caminar hacia adelante.