Secretos de familia
Secretos de familia Una mujer aparece entre el desorden. Lleva un delantal corto de panadera y una mirada que desarma. Cabello castaño rizado, labios frambuesa, ojos color miel. Chase siente una quemadura interna, una electricidad primitiva.
—Demonios… —murmura, mientras sus ojos la siguen, incapaces de mirar a otro lado.
Se convence de que es solo una reacción natural. Él tiene sangre caliente, después de todo. Pero al verla entrar en el restaurante poco después, con una caja de dulces y una sonrisa tentativa, se da cuenta de que nada en ella es común.
Ella se llama Jessica Claiborne. Dueña de "Deseos Irresistibles", una pastelerÃa que huele a chocolate recién hecho y sueños cumplidos. Viene a disculparse por las molestias de la mudanza, a entregar dulces a sus vecinos como gesto de buena vecindad.
Pero la bienvenida que recibe de Chase no es cálida.
—Espero que se le atraganten —le dice ella, lanzándole la caja al pecho antes de marcharse indignada.
Chase, confundido y algo culpable, observa cómo se va. Donna, su camarera, lo mira divertida:
—Te han echado una bronca, jefe. Y lo merecÃas. Ella solo querÃa disculparse.