La Hermandad de Duna
La Hermandad de Duna La explosión iluminó la oscuridad del cosmos, pero detrás de las llamas, las dudas comenzaron a arder en el corazón de algunos seguidores. La arrogancia de Manford lo cegaba ante el hecho de que no todos compartían su visión extremista. El fuego de su cruzada amenazaba con consumir no solo a sus enemigos, sino también a los aliados que comenzaban a cuestionar si la causa justificaba los medios.
Mientras el conflicto se intensificaba en múltiples frentes, los destinos de Rossak, VenHold y los Butlerianos comenzaban a entrelazarse en una red de ambición, fanatismo y traición que amenazaba con desestabilizar el frágil equilibrio del Imperio.
En Lampadas, Gilbertus Albans estaba sentado en su despacho, rodeado de libros y mapas estelares, mientras una tenue luz iluminaba los bordes de su rostro. Para el mundo exterior, era un hombre íntegro y visionario, fundador de la Escuela Mentat, un bastión de la capacidad mental humana. Pero en el rincón más oscuro de su conciencia, se escondía un secreto. Erasmo, el robot independiente que alguna vez fue el azote de la humanidad, permanecía activo, oculto en un laboratorio subterráneo.
