La Hermandad de Duna
La Hermandad de Duna La calma no regresaría pronto. La tormenta apenas comenzaba.
El Imperio, desgarrado por conflictos internos, emergió de la crisis como un barco que ha sobrevivido a una tormenta, pero con el casco profundamente dañado. Las cicatrices del enfrentamiento entre los Butlerianos, la Cofradía Espacial y las grandes escuelas aún eran evidentes. La influencia de los Butlerianos creció en el ámbito político, alimentada por el fervor religioso que Manford Torondo había cultivado con tanto cuidado. Sin embargo, su fuerza militar estaba en ruinas. La derrota en Kolhar, sumada a las brutales represalias de Josef Venport, había diezmado a sus seguidores.
En una reunión secreta en una cueva remota, Manford se dirigió a los líderes restantes de su movimiento. —Hemos perdido batallas, pero no la guerra. Nuestra causa es justa, y la justicia siempre prevalece. —Su voz, aunque firme, carecía de la pasión de antes. Las derrotas habían comenzado a cobrar un precio incluso en él.
Anari Idaho, de pie a su lado, lo miró con una mezcla de lealtad y preocupación. —Manford, necesitamos tiempo para reconstruirnos. Si seguimos atacando con las fuerzas reducidas que tenemos, podríamos no sobrevivir.
