Habla menos, actúa más
Habla menos, actúa más Existen hábitos de creencia —la programación mental que adoptaste desde la infancia— y hábitos de comportamiento —lo que haces o dejas de hacer sin cuestionarlo—. Cuando estos hábitos son negativos, se convierten en el mayor obstáculo para tu éxito. Creencias autolimitantes como “no soy capazâ€, “no soy disciplinado†o “asà soy yo†generan una realidad que confirma esa limitación.
El miedo al fracaso es la más paralizante de estas creencias. Produce excusas, justificaciones y postergación constante. Con el tiempo, se instala una indefensión aprendida: sabes que podrÃas avanzar, pero no lo intentas.
La buena noticia es que todo hábito aprendido puede desaprenderse. El proceso es claro: decide cambiar uno a la vez, crea una afirmación positiva como si ya lo tuvieras, visualÃzate actuando correctamente, compórtate como esa persona y refuerza el hábito con emociones de orgullo y satisfacción. Repite sin excepción.
Los malos hábitos son fáciles de adquirir pero difÃciles de vivir. Los buenos hábitos son difÃciles de formar, pero fáciles de vivir. Cuando desarrollas uno positivo, fortaleces todos los demás.
